
Un hogar, un sueño y un futuro: la historia de Jesús y Rosa en La Pradera
Para Jesús Solórzano y Rosa Sánchez, La Pradera no es solo un conjunto habitacional, es el lugar donde su historia tomó un nuevo rumbo. Hace dos años, fueron de los primeros en llegar, con la ilusión de dejar atrás la incertidumbre del alquiler y construir un futuro sólido para su familia.
Antes de mudarse aquí, vivían en otro sector pagando $200 mensuales por un espacio que nunca sería suyo. Hoy, su cuota de $180 no solo es menor, sino que cada pago los acerca más a ser dueños absolutos de su hogar, un patrimonio para sus tres hijos y su nieto, su mayor adoración, quien siempre los acompaña.
Pero su casa es mucho más que un techo. Para Rosa, es también su lugar de trabajo. Desde su taller de costura, no solo cose telas, sino también oportunidades, generando ingresos que fortalecen la economía familiar. Y mientras ella trabaja con aguja e hilo, Jesús cultiva vida. Su amor por las plantas lo llevó a soñar en grande, y ahora están terminando de construir el segundo piso, donde habrá más espacio para su colección de flores y para recibir a sus hijos cuando vengan de visita.

Cada ladrillo colocado es una muestra de su esfuerzo y visión. Con inteligencia y sacrificio, no solo han asegurado un hogar, sino que lo han transformado en un espacio lleno de amor, sueños cumplidos y planes para el futuro.
Porque en La Pradera, Jesús y Rosa no solo encontraron una casa… encontraron su hogar.

